Evolución de una flor en una cuerda

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Creación de una flor

Las cuerdas son uno de los materiales que más se degradan con el uso en nuestro deporte. Están en contacto con agua, tierra, roca, sol, humedad, y friccionan contínuamente con los mosquetones, descensores, anclajes para hacer su función. Además, son un elemento crucial en la cadena de seguridad, porque rapelamos por ellas y nos mantienen “atado” a los anclajes.

Por este motivo, hay que tener un especial cuidado con ellas y revisarlas después de cada uso intenso para encontrar posibles anomalías que nos puedan producir un problema o accidente futuro en caso de rotura. Para la revisión, mantenimiento y cuidado hay que seguir las indicaciones del fabricante, que es quien mejor conoce cada cuerda lógicamente, pero una de las revisiones más importantes y fáciles se trata de controlar la formación de “flores” o desgaste e inicio de rotura de la cuerda en un punto.

En este artículo queremos mostrar con imágenes la evolución de una flor en una cuerda hasta su corte final realizado manualmente. En base a nueve fotos realizadas al mismo punto a lo largo del tiempo, vemos como empieza una flor y como crece hasta tener que cortarla.

Las flores empiezan a realizarse tras un roce excesivo en un canto de roca, contra otra cuerda o por algun motivo que haya desgastado mucho la cuerda en un punto exacto. La cuerda empieza a deshilachar un poco en un punto y se levantan los primeros pelos, casi imperceptibles al tacto y poco a la vista, solo si la cuerda está seca. En este punto es cuando hay que poner atención para detectar estas flores y evitar el roce en el mismo punto para que la flor no crezca y pueda romper.

Pero inevitablemente cuando la flor ha empezado, ya no hay vuelta atrás y el uso de la cuerda haciéndola pasar por anclajes y descensores hace que la flor vaya creciendo. En este caso, a partir de la foto número 4 ya no deberíamos continuar usando esa cuerda por ese punto, porque el peligro de que en una sola maniobra o roce pueda desgastar la cuerda del todo y romperse es ya factible. A partir de entonces, nosotros la seguimos usando fuera de la cadena de seguridad (para recuperar, montar cordelettes, etc).

Tras más usos que no ponían en peligro nuestra seguridad, la flor fue evolucionando hasta el punto insostenible 6, donde queda al descubierto el alma de la cuerda y quedan pocos hilos de la camisa. En este punto, decidimos cortarla para poder usar los dos trozos que quedan, generalmente para montar alguna instalación fija, reforzar anclajes o pasamanos.Los cabos de las cuerdas cortadas deben quemarse para que no continúe deshilachando y deshaciendo. Este sería el paso 10 que no aparece en las fotos.

En resumen, hay que estar muy alerta con las cuerdas, tanto en los roces en los rápeles como en la revisión posterior después de las actividades. Al mínimo indicio de flor formada, hay que prestar todavía más atención y dejar de usarla o cortarla si es necesario. Recordamos que uno de los últimos accidentes mortales fue debido al corte de una cuerda en pleno rápel.

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