Réunion 2013: Trou de Fer

troudefer

Este artículo es una descripción de nuestro descenso del Trou de Fer en La Réunion, que se complementa con la guía general del viaje y otras zonas:

Objetivo

El gran objetivo de nuestro viaje, y el barranco para el que habíamos estado entrenando durante 18 meses, no solamente en técnica sino también en motivación, compañerismo, primeros auxilios, mentalización, se llama Agujero de Hierro. El Trou de Fer ha sido considerado durante muchos años el barranco más difícil del mundo y, aunque ahora esa catalogación se ha ido diluyendo, no deja de ser un barranco de gran envergadura y compromiso.

Para este descenso elegimos estar alojados en la Gite du Pic de Sables, con el jefe, ya que nos iba a dar información valiosa y nos iba a ayudar con las combinaciones de coches. Hay que recordar que una vez dentro no hay escapatoria posible, solamente mediante helicóptero en un eventual rescate, o mediante medios propios, por su salida natural al final de descenso. Tampoco existe, a priori, (o no existía hasta hace poco señal de teléfono móvil), por lo que el compromiso es total.

Elegimos realizar el descenso por Bras Mazerin, en dos días, haciendo un vivac en el propio agujero, en el circo que da nombre al Trou de Fer. Visto con perspectiva, quizás uno de los lugares más mágicos donde hayamos tenido la posibilidad de dormir en nuestras vidas. De hecho, es uno de los barrancos que recorren los helicópteros turísticos durante toda la mañana.

DIA 1

Desde Plaine des Palmistes se tarda una hora aproximadamente para llegar al inicio de la aproximación, y otra hora para la aproximación caminando. Dada la longitud del barranco es importante realizar estas dos horas de noche, para llegar a la cabecera con el primer rayo de luz. La aproximación es muy cómoda, si no fuese por el peso que llevábamos en las mochilas.

Nada más llegar al cauce de piedras del barranco nos cambiamos y nos ponemos el neopreno, ya que sabíamos que la primera poza cubría y enseguida comienza la primera gran vertical y con ella todo el “bacalao”.

Nosotros comenzamos el barranco con un poco de nerviosismo y tensión, y enseguida nos dimos cuenta de por qué. Cada rápel tiene pasamanos muy técnicos y con desviadores, donde nos obligábamos a dar lo mejor de nosotros mismos, antes de iniciar sus respectivas grandes verticales.

La primera vertical está dividida en 3 fraccionamientos. El tercero tiene la instalación por su izquierda, en un espolón poco visible. También hay que tener cuidado con la caída de piedras entre el segundo y el tercer fraccionamiento, ya que las instalaciones no son de lo mejorcito de la isla. Quizás sería conveniente cambiar los cordinos y las cuerdas de unión. A valorar una vez allí.

El cauce es bastante abierto, y entre vertical y vertical hay bastante pateo de caos, que con el neopreno y el mochilón se hace insufrible. También se puede considerar sacárselo o quitarse por lo menos una parte.

El Trou de Fer, antes de llegar al propio agujero, desciende mucho desnivel constantemente, lo que se traduce en grandes verticales constantemente, muy técnicas y donde no se puede permitir ningún fallo. Dada la tecnicidad de cada rápel conviene ir calculando los tiempos de paso por cada una de ellas, ya que es importante que no se haga de noche en la última cascada antes del vivac, ya que existe un vivac anterior “de emergencia”.

La Gran Vertical

Una vez se llega a la gran vertical de Trou de Fer, el circo que se vislumbra es espectacular. Quizás es tan espectacular que cualquier palabra se quedaría corta. Enfrente se ve Bras Cavernet, y aunque no se ve el fondo desde la cabecera, sabemos que la cascada tiene muchos rapeles donde, en un equipo de 6 personas como nosotros, se requiere mucha coordinación.

El primer rápel, R10, resbala bastante al principio (algo que suele ser común a todos los barrancos, pero que teniendo 300m por debajo da un poco de mal rollo de entrada. Es necesario realizar un pequeño péndulo para alcanzar el siguiente rápel, R11. No olvideis el desviador que hay a mitad rápel para ayudar en el péndulo lateral posterior.

Después de este rápel, viene el R20, con una repisa más o menos cómoda, y con algún pequeño roce con ramajes que nos lleva a la derecha orográfica. Es importante mover un poco las cuerdas para evitar al máximo cualquier incidente.

El siguiente rápel es, seguramente, el más técnico y en el que más cabeza fría hace falta de todo el barranco, ya que tiene unos desviadores para no alejarte demasiado de la pared (es un volado con muuuuchos metros por debajo), a los que hay que llegar penduleando con pequeñas pataditas a la pared. Esa maniobra, como la de quitar los desviadores tiene su qué, ya que cada vez que se quita alguno la pared te escupe y haces un pequeño vuelo en altura. Para evitarlo, lo suyo es que la persona que está debajo tense la cuerda antes de soltarse del desviador. No pasa nada por volar, pero da mucho yuyu. También se puede ayudar con un cordino que pase por la instalación de cada desviador y vaya dejando soltar el cordino para no pendulear tanto.

A partir del segundo integrante, este rápel se convierte en un guiado, ya que la cuerda está tensa. Una vez más, hay que tener cuidado con roces del primer R12 (desviadores).

A partir de ahí, la cosa se vuelve más fluida. El rápel tiene 104 m seguidos, que se bajan por detrás de la cascada, con una lluvia fina y un arco iris que te envuelve. Vas camino del paraíso; ves tierra firme cerca. Estamos colonizando la Trou de Fer. El inicio de este rápel es completamente volado, con un desviador que pondrá el primero (obligatorio, para poder llegar a la siguiente instalación) y que quitará el segundo una vez la cuerda ya está atada abajo, porque genera un roce.

Ahí, ya con tierra firme, lo primero es disfrutar del paisaje, ver cómo se te ponen los pelos de punta y cómo una sensación emocionante te recorre todo el cuerpo. No en vano, el rápel siguiente es medio en rampa medio volado por debajo del agua (unos 40m). Ya no queda nada; se encadena con el último rápel por la izquierda hasta la poza, de 61m, aunque también se puede destrepar 30m hasta un caos. Con cuidado, eso sí, porque las rocas se mueven un poco.

Como notas importantes, hay que decir que las personas que vayan a recuperar las cuerdas se encuentren muy bien físicamente, ya que la recuperación debajo del agua y con tantos fraccionamientos se acaba haciendo dura. Y una vez más, hay que tener muy en cuenta la coordinación del equipo, el manejo de cuerdas hábil y la cantidad de pasos técnicos y los horarios muy justos para el descenso. En nuestro caso por lo menos, ya que éramos 6 personas. Desde que el primero empezó a descender hasta que el último recuperó la última cuerda pasaron 4 horas.

Una vez abajo, para llegar al vivac hay que subir un poquito hacia la “isla”. Hay un bloque donde caben 4 personas, dándose cariño :D y otras 2-3 personas más con colchonetas instalando un toldo fuera de la roca.

En nuestro caso, sabíamos que el vivac iba a ser una parte importante de este descenso, por eso en los entrenamientos que realizamos hace algunos meses nos dedicamos a preparar muy bien la logística. Dos personas se encargaban de preparar “la vivienda” (llevamos un par de lonas, y acertamos de lleno), y otras dos personas se encargaban del alimento (hambre no pasamos en ningún momento, así que también acertamos de lleno). Lo que no pensamos en ningún momento fue que nos llovería sin parar toda la noche. Total, que después de celebrar (incluso con patxaran!) que habíamos llegado al vivac y que al día siguiente solamente nos quedaba un trámite de varias horas, nos fuimos a dormir: 4 personas durmieron debajo de la roca y otras dos afuera, debajo de los toldos.

A eso de las 10 de la noche empezó a llover, pero por suerte los toldos nos dejaron pasar la noche.

Dia 2

Con los primeros visos de luz nos despertamos, y al salir fuera de los toldos vimos que no dejaba de llover. El cielo estaba completamente cubierto y no parecía que fuese a despejar. La primera persona que salió del vivac dijo: “chicos, os acordáis de que ayer había 6 cascadas en el circo, ¿verdad? Bien, ahora hay 15, y las 6 que había son el doble de grandes”, a lo que alguien contestó: “esto es como un pisito, el agua sube, pero la luz no”.

En fin, bromas aparte, sabíamos que no teníamos cobertura móvil, sabíamos que no podíamos continuar porque el caudal había aumentado considerablemente y era asumir mucho riesgo salir de ahí barranqueando, por lo que lo primero que pensamos fue en racionar la comida que nos quedaba. Sabíamos que deberíamos pasar una noche más (solamente una más porque habíamos quedado con “el jefe” en que si al día siguiente no le decíamos nada, él avisaría al helicóptero para que fuese en nuestra búsqueda). Pero… de repente se hizo la luz. Miramos si por casualidad había cobertura móvil. ¡una raya, una raya!. Sin dudarlo, llamamos al 112 (probamos antes con el teléfono de urgencias de los bomberos de La Réunion, pero no funcionó), y aunque la comunicación no era fluida porque la voz se entrecortaba debido a la mala cobertura, pudimos dar un mensaje claro: 6 barranquistas, vivac Trou de Fer, caudal muy alto, no podemos continuar. Necesitamos helicóptero. Nos dijeron que no nos moviésemos de allí y que enseguida vendrían a buscarnos.

Así que no desayunamos, recogimos todo (menos los toldos, que los dejamos allí por si finalmente no podía entrar el helicóptero) y nos preparamos para la búsqueda. En 2 horas aproximadamente oímos el ruido de los motores, y enseguida bajaron 2 gendarmes a donde estábamos. Nos dijeron que nunca habían visto el circo con tanta agua, y que habíamos hecho muy bien en no continuar. En dos viajes de 3 y 3 personas nos llevaron a una zona segura de Salazie, desde donde llamamos al jefe y nos vino a buscar mientras lo esperábamos en un bar en la carretera con una cerveza. Eran las 10 de la mañana y habíamos acabado satisfechos.

Nos quedamos con las ganas de ver la cueva del minotauro, pero eso ya será para otra ocasión, cuando visitemos el otro brazo del agujero. De momento tocaba saborear el paraíso en el que habíamos estado.

Más información en la crónica para el Curso de Medicina de Montaña.
El video:

Equipo: Alex Andrea, Carlos Borges, David Cabañas, David Domingo, Luis Rodríguez, Raúl Rodríguez
Texto: Luis Rodríguez
Fotos: David Cabañas, Raúl Rodríguez, Luis Rodríguez
Video: Alex Andrea, Raúl Rodríguez, David Domingo

Comentarios

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2 Comments

  1. Muy buen artículo, que seguro que nos será de gran ayuda para cuando vuelva a Reunión, ya que el Trou de Fer quedó pendiente en el primer viaje. Respecto del significado de Trou de Fer, en algún lado leí que en realidad no es agujero de hierro, sino agujero del infierno. Fer en realidad es la abreviatura con la que los criollos denominaban a l’Enfer, que significa infierno.

  2. Sí, ese significado también lo aprendimos en la propia isla. Mucha suerte en tu próxima visita Obdulia, nosotros también tenemos que volver para lo que dejamos a medias :)

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